Castilla-La Mancha es probablemente una de las regiones más conocidas universalmente, gracias a las andanzas de don Quijote de la Mancha, principal embajador de una tierra desconocida que oculta una sorpresa en cada rincón, en cada sierra, valle o llanura.
La región es cada vez más visitada, como lo demuestra el notable incremento del turismo en los últimos años. Cada vez más viajeros españoles y extranjeros se acercan a conocer nuestro patrimonio histórico y monumental, los espacios naturales, nuestra gastronomía y artesanía...
Turismo: Un sector en alza.
El patrimonio cultural y monumental es uno de los principales atractivos turísticos de la región, por número de turistas y volumen económico que genera. En este ámbito, hay que destacar la declaración por parte de la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad de los cascos históricos de Toledo (1986) y Cuenca (1996), ciudad cuya oferta turística se ha enriquecido con la apertura del Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha. La UNESCO también ha otorgado este reconocimiento internacional al arte rupestre del arco mediterráneo, que cuenta con ejemplos valiosos en nuestra región.
La diversidad de Castilla-La Mancha ofrece la posibilidad de disfrutar de uno de los mayores y más espectaculares territorios, con gran parte de la superficie protegida formada por parques y reservas naturales. Entre ellos encontramos ecosistemas singulares que nos invitan a recorrer rincones sorprendentes, conservados casi vírgenes, por lo que el turismo rural y de naturaleza está experimentando un intenso crecimiento tanto en la oferta de alojamientos como en número de visitantes.
Cualquiera de las estaciones del año es buena para visitar Castilla-La Mancha, pues la variedad territorial y el clima hacen que cada época nos ofrezca unas posibilidades diferentes para intentar conocer lo más profundo de esta región.
 Castilla-La Mancha es una de las regiones de interior preferida por los españoles a la hora de viajar dentro del país. El objetivo es que esta preferencia se traduzca en negocio turístico y actividad económica, para lo cual existen programas de ayudas a la promoción y a la inversión en el sector turístico que permitirán amplar la oferta de establecimientos y la calidad y variedad en los servicios al turista. Ya se superan las 32.000 plazas en establecimientos turísticos en la región.
Cualquiera de las provincias que forman la comunidad castellano-manchega merece una visita, para poder descubrir su patrimonio cultural y natural, sus costumbres y fiestas, su rica artesanía y su variada gastronomía, avalada por unos productos con Denominación de Origen.
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